Eso es lo que creo que pasará en un futuro.
A veces nos dicen que en el futuro habrá guerras por el agua, y creo que es absolutamente cierto. Nos dicen que hay seguía, que tenemos que ahorrar, que los campos se secan...
Pero vamos a pensar un poco más allá. Qué está sucediendo realmente?
El petróleo se acaba, señores. Y sin petróleo la civilización, tal y como actualmente la conocemos, dejará de existir. Hacen falta fuentes alternativas de energía y que extraerlas no impliquen un gasto excesivo. Llegados a este punto, no existe por ahora tal fuente de energía. Por supuesto descartamos la nuclear porque políticamente es imposible sacarla adelante.
Qué nos queda? El hidrógeno. Se están inviritiendo billones en desarrollar sistemas de explotación del hidrógeno. De vez en cuando salen vehículos que consumen hidrógeno. Pero claro, un autobús de hidrógeno vale en estos momentos más de un millón de euros. Lógico, la tecnología está en desarrollo. Pero en un futuro, cuando se acabe el petróleo, todos los vehículos deberían haber implantado este sistema.
Ello conlleva que, teniendo en cuanta la actual necesidad de combustible para que funcione un país cuyo transporte de mercancias es fundamentalmente por carretera, las necesidades de agua, que es de donde sale todo el hidrógeno que podemos obtener, serán ingentes. El agua se encarecerá, como sucede hoy día con los cereales. Quien tenga el agua tendrá una mina de oro, y todo el mundo querrá comprar su producto. Ello nos llevará a problemas de suministro, a cortes de agua. El objetivo será que los gobiernos y los terratenientes del agua se llenen los bolsillos a costa de los ciudadanos. Pasaremos sed y mucha y la economía se resentirá. El petroleo puede ser un bien escaso, pero no necesitamos dos litros al día para sobrevivir.
Qué más problemas podrán surgir?
Qué soluciones podríamos encontrar?
Mataremos al vecino por un vaso de agua?
En otro post, más adelante, os hablaré de mi teoría sobre la historia y su forma de campana. Sólo digo que nuestros pisos de hoy día no están muy lejos de aquellas cuevas de antaño.
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lunes, 16 de junio de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
Poniendo en marcha el blog oracular
Dado que conozco muchas de las cosas que pasarán, pongo en marcha la sección del blog oracular.
Os voy a contar cómo serán los portátiles del mañana.
Oigo muchas veces un "macagondiohhs" por los problemas que los usuarios de hoy día tienen con los portátiles. Se quejan sobre todo del peso. Parece que quieren portátiles más pequeños, pero luego les parece que tener una pantalla pequeña no es operativo para trabajar.
Mucha gente hoy día, incluso con portátiles de 17", trabajan poniéndolo sobre un atril y con un teclado añadido, o directamente con el portátil cerrado conectado no sólo a un teclado externo, sino también a una pantalla plana. Se va viendo cuáles son los problemas, no? Todavía les falta operatividad. Así que el futuro creo que vendrá a ser algo así: los portátiles tendrán formato tarjeta y formato libro. Se trata de convertir, como ya se viene haciendo, el teléfono móvil en ordenador. Me diréis, eso ya está inventado, se llama PDA. Aún le queda mucho a la PDA para llegar a lo que digo. Lo que tendremos serán ordenadores con formato de móvil, aunque en mi opinión serán como las tarjetas de crédito, pero con nanocircuitos y con superficie táctil. Esta pequeña tarjeta será el núcleo duro de todo. Allí irá todo, el SO, los microprocesadores, la unidad de almacenamiento, la conectividad, etc. Al poder llevar nuestro ordenador en el bolsillo sólo hará falta tener allá donde vayamos un teclado y un monitor con los que conectar nuestro dispositivo. Así en el trabajo y en casa no necesitaremos nada más que lo dicho. De hecho esto se potenciará colocando monitores en los diversos lugares en los que sea necesario o productivo acceder a tu ordenador. Autobuses, aviones, trenes con pantallas planas en el respaldo. Estaciones de tren y aeropuertos... Por supuesto esto supondrá un negocio, dado que el mercado tecnológico necesita por ciclos renunciar al cobro de algunas prestaciones para optar a mayores ingresos por otras distintas. El uso de los monitores será el gran negocio en los lugares mencionados (salvo bibliotecas, universidades, empresas).
El ordenador formato libro será sencillamente un pequeño dispositivo con un pequeño monitor desplegable, unido a un teclado desplegable también. Tendrá una ranura en la que insertar el núcleo duro que hemos explicado antes. De esta forma, el usuario podrá elegir entre llevar sólo su portátil formato tarjeta dependiendo de los recursos externos con los que cuente el usuario allí donde esté, o bien llevar su portátil formato libro con el que operar según las necesidades inmediatas que tenga.
Dado que cada día existe más software no residente y que nos permite disponer de recursos allí donde lo necesitemos, lo que falta para que todo esto sea real es más desarrollo tecnológico, cambios en el mercado e investigación.
Si no se cumple, os mando una plaga por cafres.
Os voy a contar cómo serán los portátiles del mañana.
Oigo muchas veces un "macagondiohhs" por los problemas que los usuarios de hoy día tienen con los portátiles. Se quejan sobre todo del peso. Parece que quieren portátiles más pequeños, pero luego les parece que tener una pantalla pequeña no es operativo para trabajar.
Mucha gente hoy día, incluso con portátiles de 17", trabajan poniéndolo sobre un atril y con un teclado añadido, o directamente con el portátil cerrado conectado no sólo a un teclado externo, sino también a una pantalla plana. Se va viendo cuáles son los problemas, no? Todavía les falta operatividad. Así que el futuro creo que vendrá a ser algo así: los portátiles tendrán formato tarjeta y formato libro. Se trata de convertir, como ya se viene haciendo, el teléfono móvil en ordenador. Me diréis, eso ya está inventado, se llama PDA. Aún le queda mucho a la PDA para llegar a lo que digo. Lo que tendremos serán ordenadores con formato de móvil, aunque en mi opinión serán como las tarjetas de crédito, pero con nanocircuitos y con superficie táctil. Esta pequeña tarjeta será el núcleo duro de todo. Allí irá todo, el SO, los microprocesadores, la unidad de almacenamiento, la conectividad, etc. Al poder llevar nuestro ordenador en el bolsillo sólo hará falta tener allá donde vayamos un teclado y un monitor con los que conectar nuestro dispositivo. Así en el trabajo y en casa no necesitaremos nada más que lo dicho. De hecho esto se potenciará colocando monitores en los diversos lugares en los que sea necesario o productivo acceder a tu ordenador. Autobuses, aviones, trenes con pantallas planas en el respaldo. Estaciones de tren y aeropuertos... Por supuesto esto supondrá un negocio, dado que el mercado tecnológico necesita por ciclos renunciar al cobro de algunas prestaciones para optar a mayores ingresos por otras distintas. El uso de los monitores será el gran negocio en los lugares mencionados (salvo bibliotecas, universidades, empresas).
El ordenador formato libro será sencillamente un pequeño dispositivo con un pequeño monitor desplegable, unido a un teclado desplegable también. Tendrá una ranura en la que insertar el núcleo duro que hemos explicado antes. De esta forma, el usuario podrá elegir entre llevar sólo su portátil formato tarjeta dependiendo de los recursos externos con los que cuente el usuario allí donde esté, o bien llevar su portátil formato libro con el que operar según las necesidades inmediatas que tenga.
Dado que cada día existe más software no residente y que nos permite disponer de recursos allí donde lo necesitemos, lo que falta para que todo esto sea real es más desarrollo tecnológico, cambios en el mercado e investigación.
Si no se cumple, os mando una plaga por cafres.
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